Dicen que comer ajos en ayunas por la mañana es muy saludable. Está de moda
tomar Magnesio, probióticos, la dieta fit, la dieta keto… Hoy en día se nos anima a
cuidar lo que comemos.

“Somos lo que comemos” dijo incluso un filósofo allá por el siglo XIX. La verdad es
que es importante lo que entra por la boca, hemos de cuidarnos y llevar una vida
equilibrada en la alimentación y el ejercicio, pero hay algo aún más importante, y
enseguida verás a qué me refiero.

Hoy en día vivimos de una manera muy superficial, en la que prima lo externo, la
apariencia; en la que se descuida el interior, que es, en definitiva, lo que nos define, lo
que define qué somos realmente como personas. Somos cada vez más incapaces de
hacer una mirada introspectiva y analizarnos a nosotros mismos, y ver si hemos de
cambiar algo en nosotros, como por ejemplo, perdonar a alguien o cambiar algo en
nuestro carácter. En cambio, nos centramos en desarrollar “cosas” que no nos hacen
crecer , que no nos fortalecen, que no nos preparan para enfrentar las dificultades de
la vida: nos ocupamos sólo de lo externo, de lo visible, si ser conscientes de que eso
no nos hace estar completos.

Y lo que ocurre es que, cuando nos sobrevienen situaciones difíciles que nos
presionan hasta el extremo, lo que sale de nosotros no es más que lo que hay dentro
de nosotros, lo que realmente hemos cultivado.

Si sale frustración, ira, enojo, maldad, venganza, odio, ojo por ojo, desesperación, …
eso SI es realmente lo que hemos cultivado en nuestro interior, y esto sólo nos lleva al
sufrimiento, frustración e incapacidad de seguir adelante.

Pero si lo que sale de nosotros es fortaleza, amor, paciencia, resolución, justicia o
misericordia, significará que hemos trabajado lo que realmente merece la pena.

Jesús dijo: “Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar, pero
lo que sale de él, eso contamina la hombre… Porque de dentro, del corazón de los
hombres, salen loas malos pensamientos… los hurtos, las avaricias, las maldades, el
engaño, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades
de dentro salen y contaminan al hombre (Marcos 7:15,21-23).

Jesús fue directamente a la raíz del problema: lo que está en el corazón.
La Biblia dice en el libro de Proverbios en 4:23 “sobre toda cosa guardada guarda tu
corazón porque de él mana la vida”.

Cuando habla del corazón habla de la parte interna del ser humano, el alma, que es
donde están nuestros anhelos, deseos, voluntad, proyectos, pensamientos, emociones
y sentimientos. Si no cuidamos y guardamos el corazón No estamos preparados para
LA VIDA, con mayúsculas.

Yo, personalmente, cuido todos los días mi interior, desde que en un momento de mi
vida pude descubrir a una persona de la que había oído mucho hablar, pero que
realmente no conocía: Jesús de Nazaret. Y cuál fue mi sorpresa, cuando descubrí la
capacidad que ESTE JESUS tiene de transformar y cambiar de una manera profunda
y real el corazón, para SI poder vivir de manera completa la VIDA con mayúsculas.

Te aseguro que SI es posible conocer personalmente a Jesús de Nazaret, que es
quien cambia tu corazón para vivir esa VIDA con mayúsculas, aquí y en la eternidad.
¿estás tú preparado? YO SI.

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