Hoy quiero compartirte un versículo, a ti, que estás buscando consuelo.
“Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado” Salmo 119:50
Se refiere a la Biblia, a la Palabra de Dios.
A veces queremos descubrir algo nuevo, la pólvora, la rueda y no sé que otras cosas más, pero todo está ya inventado y hay verdades que no cambian.
Hay una gran verdad para nuestras vidas, estés como estés, estemos como estemos, afligidos, heridos de muerte, sin un sentimiento de propósito, de valor o de sentido; incluso si te preguntas “¿a dónde voy?” “¿qué pasa conmigo?” “parece que otros si lo saben, pero yo no encuentro la manera de dar un enfoque a mi vida”…. y tantos otros sentimiento y realidades que nos hacen sentir mal es estos tiempos tan complicados que vivimos.
La verdad es que si nos acercamos a la Palabra de Dios, a la Biblia, con un corazón sincero y abierto, Dios puede hablarnos y darnos un nuevo enfoque, el enfoque celestial, que es el que realmente nos hace falta. A veces, en el día a día, se nos pega el barro y el polvo del camino, el ruido, la necedad de este mundo, el sin sentido…. Y necesitamos pararnos y dar lugar a que la Palabra de Dios consuele realmente nuestra aflicción y vivifique nuestras vidas.
¿Cómo? Con fe. “Yo tengo fe” me dirás. Pero la fe es un don y un regalo de Dios que hay que cuidar y que mejor manera de cuidarla que dedicar tiempo a leer la Biblia, para que a través de ella Dios pueda llegar a los rincones más escondidos de nuestra vida y nos toque y nos haga ver en ese momento que algo sucede: que tu corazón arde, que Dios te guía a un sincero arrepentimiento respecto a aquello que no estás haciendo bien y te da un gozo especial, una esperanza especial, un ánimo especial en medio de la aflicción.
Nos cuesta dedicar tiempo a las cosas que realmente son trascendentes, pero a medida que abrimos nuestro corazón abrazando ese tiempo a solas con Dios, vamos dejando que El pueda tratar con nosotros y siga haciendo su obra en nosotros.
Cuanto beneficio trae esto a nuestras vidas!. Miras a tu alrededor y parece que poco o nada han cambiado las circunstancias, sigue haciendo frio, niebla, tormenta, oscuridad, incluso puede darte la impresión de que está entrando agua en la barca, pero tú estas completamente completo, completamente completa, completamente confiado, completamente confiada en la gracia, en el poder y en la misericordia de Dios, porque El te consuela y te vivifica. Para ello tienes que salir de tu guión y entrar en el suyo, salir de tu enfoque y poner los ojos en Jesús y así , si!, caminaremos como Dios manda, nunca mejor dicho.
Te animo a que dediques tiempo a la Palabra de Dios, a conocerla, y así dar lugar a que Dios trate contigo y verás sin duda, cambios importantes. Tendrás un valor completo en El aunque estés en medio de la aflicción.

Comments are closed